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Electricistas Matriculados.
Servicios de electricidad e ingeniería industrial.
Miembros del Consejo Profesional de Ingeniería Mecánica y Eléctrica.
Atención en Capital Federal y Gran Buenos Aires.

     Iluminación:  


La luz desempeña un papel central y polifacético en el diseño de un entorno visual.
Además de los requisitos y necesidades que imponen los usuarios, tenemos también el concepto técnico que define el contexto básico para el proyecto de iluminación buscado.

- Instalación de luminarias y artefactos en general.

- Proyectos de iluminación.

- Iluminación con led.

- Iluminación de frentes y fachadas.

- Iluminación de parques, jardines y piscinas.

- Iluminación ambiental.

 

Algunos conceptos.

La luz es un mecanismo esencial en cualquier medio ambiente ya que hace posible la visión del
entorno,  pero  además,  al  interactuar  con  los  objetos y el sistema visual de los usuarios, puede modificar  la  apariencia  del  espacio,  influir  sobre  su  estética  y  ambientación  y  afectar  el rendimiento  visual,  estado  de  ánimo  y  motivación  de  las  personas.  El  diseño  de  iluminación requiere  comprender  la  naturaleza  (física,  fisiológica  y  psicológica)  de  esas  interacciones  y además, conocer y manejar los métodos y la tecnología para producirlas, pero fundamentalmente demanda una fuerte dosis de intuición y creatividad para utilizarlas.

Visto  desde  una  perspectiva  globalizadora,  el  diseño  de  iluminación  puede  definirse  como  la búsqueda de soluciones que permitan optimizar la relación entre el usuario y su medio ambiente. Esto  implica  tener  en  cuenta  diversos  aspectos  interrelacionados  y  la  integración  de  técnicas, resultados, metodologías y enfoques de diversas disciplinas y áreas del conocimiento, como la física,  la  ingeniería  de  edificios,  la  arquitectura,  el  gerenciamiento  energético  y  ambiental,  la psicología, la medicina, el arte, etc. Por ello, la solución a una demanda específica de iluminación debe ser resuelta en un marco interdisciplinario.

El concepto de iluminación eficiente

Hasta  no  hace  mucho  el  diseño  de  iluminación  implicaba  suministrar  luz  en  cantidades apropiadas a fin de posibilitar la realización de las tareas con alto rendimiento visual. El aspecto cualitativo se limitaba, eventualmente, a eliminar o reducir posibles efectos de deslumbramiento. Sin  embargo,  el  descubrimiento  de  que  la  luz  no  sólo  afecta  las  capacidades  visuales  de  las personas sino también su salud y bienestar, por un lado, el vertiginoso desarrollo tecnológico de fuentes  luminosas,  dispositivos  ópticos  y  sistemas  de  control  y  la  necesidad  de  utilizar  los recursos energéticos de manera más eficiente, por otro, le dieron al concepto de diseño un perfil notablemente más cualitativo.

Teniendo en cuenta ese nuevo enfoque,  se puede decir que un sistema de iluminación eficiente es aquel que, además de satisfacer necesidades visuales, crea también ambientes saludables, seguros
y confortables, posibilita a los usuarios disfrutar de atmósferas agradables,           emplea apropiadamente  los recursos tecnológicos (fuentes  luminosas, luminarias, sistemas ópticos, equipos de control,  etc.), hace un uso racional  de  la  energía  para  contribuir a minimizar el impacto ecológico y ambiental; todo esto por supuesto, dentro de un marco de costos razonable, que no solamente debe incluir las inversiones iniciales sino también los gastos de explotación y mantenimiento.

El proceso de diseño de iluminación

No es fácil establecer un procedimiento sistemático para diseñar un sistema de iluminación ya que cualquier proyecto puede tener diferentes puntos de abordaje. No obstante, es recomendable seguir el proceso que se emplea en otros campos del diseño.



Análisis del proyecto

El  procedimiento  es  aplicable  tanto  en  nuevos  diseños  como  para  remodelar  instalaciones existentes y comienza por un análisis destinado a reunir datos que permiten determinar las demandas,   visuales,   emocionales   y   estéticas,   de   iluminación   y   establecer   los   alcances   y limitaciones del trabajo. La identificación clara y precisa de estas cuestiones es fundamental para
el éxito de cualquier proyecto.

Las   demandas   visuales   son   una   consecuencia   de   la   realización   de   actividades   y   para
determinarlas  se  debe  evaluar  la  dificultad  de  las  tareas  en  función  de  sus  características  y condiciones de realización. Los requerimientos emocionales, en cambio, surgen por la influencia que la luz ejerce sobre el estado de ánimo, motivación, sensación de bienestar y seguridad de las personas.  Estos  dos  tipos  de  demandas  son  variables  entre  individuos  por  razones  de  edad, entrenamiento, aptitud, condiciones de visión, etc. y este hecho debe ser tenido en cuenta en el análisis.

Las  demandas  estéticas  por  su  parte,  se  refieren  a  la  posibilidad  de  crear  ambientación  visual, destacar  la  arquitectura,  ornamentación,  obras  de  arte,  etc.  Para  esto  hay  que  considerar  las características  físicas  y  arquitectónicas  del  ambiente  así  como  del  mobiliario  y  del  entorno,  la importancia y significado del espacio, etc.

En  cuanto  a  alcances  y  limitaciones  se  puede  afirmar  que,  por  lo  general,  la  restricción  más importante es de carácter presupuestario. Para analizar este aspecto hay que considerar no sólo
los  costos  de  instalación  sino  también  los  de  funcionamiento.  Cuando  las  decisiones  se  toman solamente en función de la inversión inicial, como ocurre frecuentemente, se corre el riesgo de restringir  seriamente  los  objetivos  del  proyecto  o  diseñar  instalaciones  donde  los  costos  no previstos de consumo energético y  mantenimiento hacen que su uso sea demasiado oneroso. Un ejemplo  de  este  punto  lo  constituyen  las  lámparas  fluorescentes  compactas,  cuyo  uso  muchas veces se descarta por su mayor precio en comparación con las fuentes incandescentes, a pesar que su alta eficiencia permite amortizar la inversión inicial en muy corto plazo.

Otras  restricciones  pueden  surgir  de  cuestiones  normativas  o  reglamentarias,  por  razones  de
seguridad  o  debido  a  la  conformación  del  espacio,  por  ejemplo,  la  existencia  de  elementos

estructurales,   arquitectónicos o canalizaciones de otros servicios suelen impedir el emplazamiento de luminarias y/o equipos auxiliares. La mayoría de los datos necesarios para el análisis del proyecto se obtiene de la documentación técnica que deben suministrar el propietario y/o el responsable de la obra. Pero también hay que realizar un relevamiento visual (y eventualmente fotométrico, eléctrico y fotográfico) en la obra, ya que permite verificar y completar datos técnicos e identificar detalles difíciles de especificar en planos. Por último, la entrevista a los usuarios es también de mucha ayuda, ya que brinda la oportunidad de conocer sus opiniones, necesidades y preferencias respecto de las condiciones de iluminación.

Planificación básica

A partir del análisis de la información reunida en la etapa anterior, es posible establecer un perfil de las características que debe tener la instalación para satisfacer las distintas demandas que el trabajo  plantea.  Lo  que  se  busca  aquí  es  desarrollar  las  ideas  básicas  del  diseño  sin  llegar  a precisar todavía ningún aspecto específico como seria la selección de las luminarias, por ejemplo.
En este punto se define el sistema de alumbrado, las características de las fuentes luminosas, la factibilidad para el uso de alumbrado natural y, eventualmente, la estrategia para su integración con la iluminación artificial, etc. Para estas tareas, la consulta a publicaciones especializadas y la visita  a  instalaciones  con  características  similares  ayudan  a  desarrollar  algunas  ideas;  pero fundamentalmente, son la aptitud y experiencia del diseñador y sobre todo su espíritu creativo, los elementos que permiten plasmar el concepto inicial de diseño.

Elección del sistema de alumbrado

El sistema de alumbrado general se caracteriza por proveer una iluminación uniforme en todo el espacio ya que las luminarias se distribuyen en planta en forma regular. Esto conduce a un mayor consumo de energía por alumbrado, en especial en instalaciones de grandes dimensiones, como por  ejemplo  locales  de  planta  abierta.  Este  tipo  de  iluminación  brinda  al  ambiente  un  aspecto ordenado y produce efectos de modelado bastantes blandos, es simple de diseñar y no requiere coordinación con el esquema de distribución de los  puestos de trabajo. Si se trata de salas donde se  prevé  utilizar  paneles  divisorios  o  muebles  de  altura  considerable,  puede  ser  necesario modularizar  también  el  arreglo  de  luminarias a  fin  de  minimizar  los  efectos  de proyección de sombras sobre el plano de trabajo.

En el caso de alumbrado localizado, el arreglo de luminarias se diseña para proveer valores de iluminación altos solamente en las áreas de trabajo y en sectores que interesa destacar tales como  accesos,  áreas  con  riesgo  de  accidentes,  lugares  donde  se  quiere  crear  efectos decorativos,  etc.  y  se  deja  el  resto  de  la  instalación  con  niveles  menores.  Esto  reduce considerablemente la carga energética en comparación con el sistema de alumbrado general, pero el diseño es más complejo puesto que se necesita coordinar con el esquema de ocupación del espacio y, además, hay que cuidar que el desbalance de iluminancias no produzca efectos distractivos,  cansancio  visual  o  afecte  la  estética  del  espacio.  A  fin  de  satisfacer  los requerimientos  de  seguridad  para  la  circulación  y  confort  visual,  en  general  se  recomienda una relación de iluminancias entre las áreas de trabajo y las otras zonas no superior a 3:1.

Elección de las fuentes luminosas

Respecto de las fuentes luminosas, en la etapa  de planificación básica, solamente se define el tipo de lámpara que conviene utilizar de acuerdo con las demandas del proyecto; por ejemplo,
se  decide  si  va  a  emplearse  luz  incandescente,  fluorescente,  vapor  de  mercurio,  etc.  La especificación  definitiva  (potencia,  equipo  auxiliar,  modelo,  forma,  marca,  etc.)  se  hace cuando se seleccionan las luminarias y se realiza el diseño geométrico.

Para la selección de lámparas hay que tener en cuenta todos sus parámetros y características funcionales,  según  se  vio  en  el  capítulo  de  fuentes  luminosas  y  equipos  auxiliares.  Sin embargo, para el tipo de análisis que interesa por ahora, en general, es suficiente considerar sólo los factores de diseño que tienen que ver con el rendimiento luminoso, las características cromáticas, la vida útil y el tiempo de encendido. En la tabla 2 se indican los requerimientos del diseño a tener en cuenta en relación con cada uno de esos parámetros.

Selección  de luminarias

La selección de las luminarias es uno de los aspectos más importante del proyecto. El tipo más  conveniente  se  determina  sobre  la  base  de  consideraciones  técnicas,  estéticas  y  por supuesto,   económicas.   Aunque   siempre   deben   considerarse   los   tres   factores,   hay   que establecer  prioridades  en  función  de  los  requerimientos  del  diseño.  Por  ejemplo,  si  la ambientación  visual  es  la  meta  deseada,  la  pauta  predominante  en  la  selección  será  la búsqueda   de   armonía   entre   los   artefactos   y   el   estilo   arquitectónico,   el   carácter   y   la ornamentación  del  local.  Si  en  cambio,  se  necesita  crear  condiciones  de  trabajo  visual adecuadas  y  alta  eficiencia  energética,  van  a  prevalecer  los  criterios  técnicos  tales  como  el rendimiento de las luminarias, las características fotométricas, el control de deslumbramiento, etc.

El mercado ofrece una amplia  variedad de luminarias que permiten satisfacer, prácticamente, cualquier  tipo  de  demanda.  Sin  embargo,  hay  que  tener  en  cuenta  que  las  luminarias  se diseñan  para  funcionar  con  determinados  tipos  de  lámparas;  esto  significa  que  una  vez definido el tipo de fuente, el universo de artefactos disponibles se reduce. Lo mismo ocurre con las lámparas si primero se define el tipo de luminaria. De manera que la elección debe hacerse en forma conjunta.

En instalaciones de alumbrado, y con el propósito de ahorrar energía,  se recurre con bastante frecuencia al reemplazo de lámparas por otras más eficientes pero sin cambiar la luminaria. Por  ejemplo,  es  común  sustituir  lámparas  de  mercurio  por  sodio  de  alta  presión  o  fuentes incandescentes  por  fluorescentes  compactas  de  menor  potencia  pero  con  similar  flujo luminoso.   Se   puede   demostrar   fácilmente   que   esta   estrategia   es   muy   conveniente económicamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el reemplazo puede implicar una modificación de la fotometría del artefacto por cuanto cambian el tamaño, la forma y a veces, hasta el tipo de ampolla (por ejemplo, se pasa de una lámpara clara a otra con recubrimiento difusor), además, se pueden modifican también las características cromáticas. De manera que hay que hacer un análisis fotométrico y colorimétrico con las nuevas fuentes a fin de verificar que  la  distribución  espacial  de  la  luz  y  la reproducción de colores no se modifiquen de tal modo  que  afecten  las  condiciones  de  iluminación  y  visión.  Por  otro  lado  es  importante también  controlar  que  el  eventual  cambio  en  la  apariencia  del  espacio  no  produzca  efectos negativos sobre las personas. Con el fin de que este tipo de estrategias de ahorro de energía cubra  las  expectativas  de  aceptación  del  usuario conviene aplicar lo indicado en la sección análisis del proyecto sobre entrevistas a los usuarios.

Se considerarán sólo los aspectos fotométricos, pero en la selección hay que tener  en  cuenta  también  las  características  físicas,  constructivas,  mecánicas,  eléctricas, térmicas,  de  seguridad,  estéticas  y  por  supuesto,  económicas  (ver  capítulo  sobre  Fuentes Luminosas  y  Equipos  Auxiliares).  Estas  se  pueden  consultar  en  numerosas  publicaciones técnicas  aunque siempre  es  conveniente  tratar  de  obtener  información  de  los fabricantes.

Características fotométricas de luminarias

Desde  el  punto  de  vista  fotométrico  los  aspectos  que  interesan  para  la  selección  de  una luminaria son el rendimiento luminoso y la distribución luminosa.

Rendimiento luminoso

Este factor expresa la relación entre el flujo luminoso emitido por el artefacto y el flujo de las lámparas que contiene En general, interesan el rendimiento total y por hemisferios.

El rendimiento luminoso total es una medida de la eficiencia energética de una luminaria pero no brinda mucha información acerca de cómo es la distribución espacial de  la luz. Cuando se aplican estrategias de ahorro de energía basadas en reemplazo de lámparas, como se indicó en la sección anterior, se debe analizar la influencia de la modificación sobre el rendimiento de la luminaria.


 
   
 

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